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Fotografía: Carlos Canales

Este fin de semana, sin duda en el equipo femenino hemos aprendido a sufrir. El sábado las Dragonas de División de Honor B tuvieron que remar, y mucho, para superar a AD. Ing. Industriales Las Rozas 19-17, con remontada incluida. Este derbi madrileño de la categoría de plata fue de alta tensión, pero aún así las nuestras pudieron amarrar la victoria en casa y amarrar cuatro importantes puntos.

En regional sin embargo, no hubo tanta suerte y las Dragonas cayeron ante Majadahonda 10-43.

!Y quién mejor para contarlo, que Marta Ventura, nuestra «Rayita» ya recuperada y de vuelta en los campos!

El rugby es un deporte de sacrificios. De exigencias. De mucho sufrir. Es un deporte de compromiso, de constancia. Pero también es un deporte de unión, de perseverancia, de no dejar nunca de luchar, no solo en lo que a lo físico se refiere, sino también a lo mental. Luchar por no rendirse nunca, por hacer frente a cualquier adversidad. Por las compañeras junto a las que damos nuestro cuerpo y nuestra alma en el campo.

Eso demostraron las 15 dragonas que jugaron a 13 el pasado domingo 14 de noviembre contra Majadahonda.

Demostraron que a pesar de las lesiones, de las bajas, de ese alta deportiva que se roza con los dedos pero que aún no llega, haciendo que la convocatoria no sea tan amplia como hubiéramos querido, se puede dar la cara, llevar la cabeza bien alta y luchar con un fuego y un orgullo que no cabe en el pecho.

Así, las 13 hortalinas que saltaron al campo no dejaron de defender con garras y dientes en todo el partido. No dejaron de subir, de placar, de robar todos los balones posibles, de ser una línea defensiva dura de romper para las majariegas. El partido comenzó con la cierta desorganización que acarrea el ser un equipo aún en crecimiento, amoldándose a jugar juntas, con jugadoras en posiciones que quizá no son las habituales, caras nuevas o que regresan de una lesión. Sin embargo, esta desorganización se fue solucionando a medida que avanzaba el tiempo. Las cosas fueron encauzándose. Y llegaron los esperados, trabajados y luchados ensayos-esta vez sin pasar la línea del fuera-, uno de la delantera y otro de la línea, para mantenerlo todo bien equilibrado.

Fue un partido duro, sí, agotador en todos los sentidos. Pero fue un partido que nos enseñó mucho y que, sobre todo, nos dio mucho, mucho hambre para seguir creciendo y luchando.

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