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Bueno si uno hubiera visto el entrenamiento habría visto tensiones, mucho hablar, mucho reganar y poco jugar como un equipo.

Después de una noche reparadora, el día se presentaba magnifico. Nuestras hijas y hijos estaban acogidos por su entrenadores en el campo de Alcala, muchos de ellos siendo anejos: gracias se lo pasaron en grande los niños. Mucho juego, muchas ganas y sonrisas. Sus entrenadores, nuestros compis en el equipo, estaban orgullosos. Julian Viejo en particular contaba como su labor en sub 8 enseño a todos como placar « ABAJJJO ».

En nuestro partido, el famoso derby contra Torrelodones, teníamos que ir preparados para sorpresas. La primera fue buena; dos amigos ex-anejos, nos visitaban, a jugar con nosotros: Batu y Cabanillas estaban con las abejitas torrelodonenses.

Nuestro equipo vino con refuerzo gracias a las ultimas llamadas de los capitanes y al efecto Dragoncito Perez (tiene otro nombre pero ha sido censurado): Hotdog se lo cuido regular, pero ese dragoncito tiene aguante.

Se presentaron: Pepelou (hotdog), Boy (David), Paco (Cruzcampo), Pablo (el Mudo), 6 Litros (dicen que 3 pero parece poco), Elias (Presi), Abuelo (Santi), Joseba (baobab), Asterix, Teacher, Pedro mano, Peti, Renacido (Capi), Pedro( Capi), Nigo (con tilde), Colme, Julian (El hadji), Pool (Victor), Ayerdi, Patas, Marabunta, Mapache (Andres), Cejas (Fernando), Juancho, Globetrotter (Nacho), Fabio, Quique, Juanin, Antonio (Chino) , Hansen y Normando. Ademas tuvimos una grada grande.

¿El partido? Qué decir, perdimos contra nosotros mismos. Nos consumimos en los rucks, vimos al otro equipo jugar su rugby y nunca pudimos jugar el nuestro mas que a rachas. Et pourtant! La primera parte había empezado bien y conseguimos poner en marcha nuestro juego. Sin embargo, no llegábamos a la línea.

Allí llego la secunda sorpresa, a pesar de quejar nos, de ver manos en los rucks y otras formas « F…ing annoying » , las abejitas ya se habían metamorfoseados en avispón y nos metieron un ensayo. Hubo repuesto Negra: una buena jugada, en su línea de 5m melé, pase a Elías con pase de delantero a Andrés ( Mapache) y ensayo. Pero volvieron los avispones a consumir nos y crear espacios. A la pausa, hubo llamada a jugar mejor, pero no basto.

Entonces llego la tercera sorpresa, a la pausa de agua, cuando nuestros oponentes adoptaron una practica nueva: cambio de equipo entero. Parece que les fue bien porque mantuvieron la cordura. Por nuestro lado, aunque Peti y Paco llegaron a enderecer el rumbo, con un ensayo, Torrelodones repitió y ensayo de nuevo. Siempre nos desbordaban, nos robaron la pelota con demasiada facilidad, estuvimos demasiados en los ruck y pocos en negro, nuestra linea sufriendo las consecuencias.

Nuestro segundo ensayo lo puso el Abuelo, jugando con ganas y gran confianza (con su edad a lo mejor debemos pensar si entregarle otro apodo, el Sabio?) . Pero otra vez volvieron los avispones. Entonces nuestro tercer ensayo se construyo con paciencia, portando y protegiendo el balón, y con mucha determinación, como nos lo pidió Fabio. En los cincos, optamos por un pick and go y fue Marabunta quien ensayo (y se dejo la pierna). Pero otra vez respondieron Torrelodones y ensayaron desbordando nos.

¡En total ensayamos 3 veces! Aupa anejos. Pero nuestros oponentes del día ensayaron 4 veces. Nuestras rachas no bastaron para ganar. A destacar que durante este partido, esta grada si que la oímos, y nos fue bien. ¡Gracias!

Se juego como se entrena. La cerveza después de este partido, aunque era Miaouuuooo (piss the gato), sabia a mierda, para citar una peli conocida.

Al final después del pasillo y de la foto, no hubo cantos. Ya con cervezas en manos, estábamos en modo « debriefing »…

Julián, Carmen, Noelia y Adriana, que sus nombres sean santificados nos habían preparando una recepción enorme, con su mejor despliegue culinario de platos típicos del Hortaleza (bueno aparte de un cosa rara que llamaron pudding). La verdad es que nos vino como mano de santa al culo para recuperar buen sentido, sonrisas y acoger nuestros visitantes! Gracias a ellos.

En el tercer tiempo, hubo buen ambiente, muchos grupos charlando, ganas de encontrarnos. Pero no hubo mucho más, ese también creo que lo perdimos, no a los de Torrelodones, pero a nuestra reputación.

Al final unos cuantos se quedaron para recoger, y bajo el ejemplo de Nigo y Carmen, dejamos todo en orden.

Esta crónica es caótica, como se nos fue ese partido. Pero se podría terminar sin una crónica (Pregunta a la Sra. Irma).

Arriba Anejos! Arriba XV Hortaleza!

 

Pregunta a la Sra. Irma

» Querida señora Irma, soy Dragoncito Pérez. Tengo un equipo de rugby para jugar, divertirme y disfrutar del rugby. Pero a menudo, las cosas se desvían. ¿Cómo podemos ayudarnos? »

Dragoncito Pérez, el rugby es un gran deporte, lleno de buenos valores, seguramente ya lo sabes. Deberías empezar quizás a disfrutar de los compañeros y tener confianza en vosotros mismos, como equipo.   « Confianza! carrajo! » La confianza se cosecha a gotas, y se pierde a litros (3 litros, 6 litros, son muchos litros).

Entonces, cada uno pertenecéis a vuestro equipo: como lo dijo Bruce Lee, « be water my friend ». No se necesita justificación, ¿verdad? ¿O hay que justificar algo? ¡Cuando juegas, eres una molécula de agua que se une a un equipo para convertirse en una ola! Todos podemos tener diferentes intereses para formar parte de este gran equipo, pero nuestro interés común es pertenecer a un equipo, a un grupo de amigos que se apoyan unos a otros para hacer lo que les gusta: jugar al rugby y disfrutar mientras puedan.

La respuesta es tuya mi Dragoncito Pérez. Elige tu camino: ¿más de recordar los mandamientos de Rugbiers o más de mirar a los ojos de tus amigos con asombro?

¿más de recordar los mandamientos de Rugbiers?

mirar a los ojos de tus amigos con asombro

Lo que hemos visto este sábado ha sido una demostración lamentable. ¿No debería estar en la crónica? Quizás se refleja mi lado francés por defecto: sí debería. No vamos a esconder lo debajo de la alfombra. De las tensiones del viernes volvimos en un entorno precioso, con amigos que habían montado nuestro proprio club house, completo con comida casera y bebidas en autoservicio. El día era hermoso y las sonrisas estaban en las caras.

Sin embargo, empezamos el partido olvidándonos de la petición de nuestros amigos y nos pusimos en modo «mal humor», decidimos que el «yo» era más importante que el «nosotros». Vimos a nuestros compañeros responder a las provocaciones. Vimos a algunos de nosotros negarse a volver al campo porque habían fallado un pase o perdido el balón. ¿Y qué? Jugar juntos debe ser una buena sensación, independientemente de que se gane o se pierda, de qué se dejar caer un balón, de que se pierda un pase o de lo que sea. No puede tratarse de una decepción, de ser el mejor, sino de dar lo mejor a nuestro equipo. Nadie debe dudar de eso, y nadie debe dudar del otro. Si no, citando a Al Pacino, nos habríamos convertido en los compañeros de la mierda.

Han pasado demasiadas cosas fuera del terreno de juego.

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