Hay días que pasan sin hacer ruido… y otros, como el pasado 24 de abril, que se quedarán para siempre en la memoria de los que allí estuvimos. Cuando hace seis meses nos planteamos celebrar el XXV aniversario de la fundación del XV Hortaleza Rugby Club, no teníamos muy claro qué hacer: si una fiesta en el campo, un acto institucional, un tercer tiempo informal… Lo único que teníamos claro es que, por encima de todo, el objetivo era juntar a todas las generaciones del club y recordar a aquellos y aquellas que hicieron posible todo esto.
Como de costumbre, el tiempo pasó muy rápido y de repente estábamos en marzo y no teníamos nada organizado. Empezaron las llamadas, reuniones a las 21 de la noche, trámites, gestiones… En definitiva, correr para llegar al día 24 de abril en las mejores circunstancias (parecido a lo que hacemos en las pretemporadas hasta que empezamos la liga). Una vez cerrado lo que pensábamos era lo más importante -fecha, tipo de evento, localización- empezó lo que de verdad nos interesaba a todos y todas: juntar a la mayor cantidad de personas posible. De nuevo llamadas, mensajes, llamadas otra vez, las charlas (porque no siempre es fácil vencer al tiempo y la distancia) para conseguir que, aunque no estuviésemos TODOS, estuvimos casi todos los amigos y amigas que, a lo largo de estos veinticinco años, hemos hecho muy grande este club.
El evento se celebró en el Hotel Ilunion Alcalá Norte en un ambiente cercano, casi familiar. Desde el primer momento, los abrazos, las sonrisas y las caras de felicidad ya indicaban que el éxito estaba asegurado, las conversaciones fluían como si nadie hubiera estado ausente demasiado tiempo. Ya no importaba tanto el motivo concreto de la celebración como el hecho de estar allí, juntos de nuevo, dándole sentido a todo.
El acto institucional comenzó puntual a las 20:30 con la presencia de David Pérez, concejal presidente del distrito de Hortaleza; Inmaculada Sanz, vicealcaldesa del Ayuntamiento de Madrid; Miguel Hernando, director de Deportes de Hortaleza; y Carlos Fernández de Luz “Dompy”, presidente de la Federación Madrileña de Rugby, además de un montón de amigos y amigas que no quisieron faltar ese día a este acto tan entrañable. Nuestro vicepresidente, Sergio Palacios, abrió el acto rompiendo el hielo de manera muy correcta, dando paso al presidente del club, Óscar Sanz. Óscar, “Peti” para los allí presentes, supo presentar el acto con elegancia y maestría, como buen medio de melé.
Después de la bienvenida y los agradecimientos a los asistentes, llegó el momento de presentar al primer protagonista de la noche: Rafael Amieva, que fue el primer presidente del club, y fue capaz no solo de contarnos cómo y por qué se gestó la creación del club, sino que, de manera muy divertida, fue desgranando los primeros años del equipo. Las anécdotas dejaban ya los primeros momentos de risas generalizadas. También hubo un momento de recuerdo para aquellos que ya no están: Txema, Maca, Rober y Mito. El presi tuvo que hacerle una señal a Rafa para que fuera finalizando porque, de lo contrario, Rafa podría haber seguido, seguro, un buen rato más, tanto que podríamos seguir allí escuchándole hasta día de hoy. Tras esto, llegó el primer momento importante de la noche: reconocer a los socios fundadores del club su arrojo y, por qué no decirlo, inconsciencia al formar un club de rugby. Fueron pasando uno a uno a recibir un obsequio y un merecido aplauso por orden: Juan López “Juanito”, Eduardo Ripoll “Estrellita”, Luis Ángel Romero “Jamones” y Lorenzo Montejo de la Borbolla. Por razones personales no pudieron asistir Gustavo Paniagua “Gus” y Luis Jorge Nájera “Cone”, pero igualmente se les recordó y se les dio un cálido aplauso, reconociéndoles sus agallas.
Tras este primer reconocimiento, llegó el momento de agradecer a las instituciones que nos han ayudado desde el comienzo. Le tocó el turno a Javier Fernández Gandoy, director del Polideportivo Luis Aragonés desde la creación del club, que fue mucho más allá de su labor como director: fue un compañero de viaje que hizo todo lo que estuvoen su mano -y mucho más- para que el rugby y, en particular, nuestro club, haya podido cumplir veinticinco años. Desde el primer minuto apostó por nosotros y nos ayudó a crecer desde el momento inicial del club, formado únicamente por un equipo sénior, al actual, con más de 500 fichas de jugadores y jugadoras. A continuación llegó el momento de agradecer a la antigua concejala de Hortaleza, Elena Sánchez Gallar, su apoyo al club. Elena era la concejala presidenta del barrio en el momento de la concesión de nuestro campo y apostó por nosotros, siendo éste el momento de inflexión del club, creciendo exponencialmente de unas cien fichas hasta llegar a ser el club con más fichas de España en el año 2014. Elena no pudo asistir, pero le haremos llegar nuestro agradecimiento y su regalo. El siguiente en salir al escenario era el concejal actual de Hortaleza, David Pérez, que no solo nos felicitó por estos veinticinco años, sino que nos animó a seguir otros veinticinco más, reconoció el trabajo del club y el orgullo que, desde las instituciones, sienten al tener un club que está llevando el nombre del barrio de Hortaleza por toda España y, alguna vez, por el extranjero. El “atraco” de la noche fue para Dompy, que no se imaginaba cuando llegó al evento que le iba a tocar no sólo salir a recoger un detalle en nombre de la Federación, sino que, además, le “obligamos” a hablar. Dompy se mostró agradecido al club por la predisposición que muestra siempre de ayudar cuando la Federación lo solicita y por haber contribuido como lo hemos hecho al desarrollo del rugby en la Comunidad de Madrid y en España.
Sin darnos cuenta, el acto llegó a otro momento importante: reconocer a todos los presidentes del club. Fueron pasando uno a uno: Rafa Amieva, Matías Menghini, Elías Delso y Óscar Sanz. Cada uno de ellos recibió un merecido aplauso, agradeciendo todos los presentes su labor en el club. Punto y seguido, el club también quiso reconocer a una familia que siempre ha estado apoyando al club: la familia Del Valle, en este caso representadas por José Luis del Valle (padre), que hizo un esfuerzo muy importante por asistir unos minutos al evento… Por lo que sea, tenían otro evento un poquitín más importante al día siguiente, y es que José Luis del Valle (hijo) ¡se casaba al día siguiente! y tuvo el detalle de dedicarnos unos minutos para que pudiésemos agradecerles toda la ayuda. Les deseamos todo lo mejor desde esta familia rugbística.
El punto culminante del evento llegó de sorpresa, sin que la mayoría de los asistentes se lo esperasen. Tomó la palabra, de nuevo, el presi, para informar a todos los asistentes de que se iba a reconocer a una persona que, a lo largo de estos veinticinco años, ha sido todo un ejemplo dentro del club. El premio recayó en Julián Esteban. Julián ha sido entrenador de la escuela, formando a cientos –y miles- de jugadores y jugadoras, pero ha sido mucho más: ha sido responsable de muchos terceros tiempos, donde nos ha deleitado con sus paellas y demás viandas. Julián es todo lo que la palabra RUGBY significa: humildad, compañerismo, trabajo en equipo, respeto, constancia. También es responsable de algunas de las frases más oídas por el hortal, como “placa abajo, que da prestigio”. En este momento, la emoción ya no se pudo contener. La gente se puso de pie y Julián se llevó, como no podía ser de otra manera, la ovación de la noche. Se dice que a alguno de los asistentes se le pudo escapar una pequeña lágrima.
Para cerrar el acto, se presentó un vídeo de varios minutos donde intentamos resumir estos veinticinco años y que os animamos a ver y compartir. A continuación encontraréis el enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=_LEOg4lV-1Y&t=3s
Cerrado el acto formal, comenzó otro de los momentos importantes de la noche: el cóctel, dando paso a un tercer tiempo que se prolongó, para algunos, hasta el amanecer. Poco a poco, el ambiente fue cambiando. Las conversaciones se hicieron más pausadas, las despedidas empezaron a insinuarse, y apareció esa nostalgia que siempre acompaña a los finales bonitos. Porque cuando algo vale la pena, uno nunca quiere que termine del todo. Y es que, al final, más allá de lo que se celebraba aquel 24 de abril, lo que realmente quedó en muchos de los asistentes fue otra cosa. Quedó la certeza de que la amistad forjada en un campo de rugby, defendiendo una camiseta, no entiende de distancias ni de años; que el compañerismo se construye en los pequeños gestos, en las risas compartidas y en la capacidad de estar, incluso cuando el tiempo parece empujarnos en direcciones distintas. Porque el tiempo pasa e, inevitablemente, nos cambia, nos transforma, nos aleja a veces. Pero también nos da la oportunidad de volver, de reencontrarnos y de reconocer, en medio de todo, que hay lazos que no se rompen, sino que solo esperan que una fuerza desconocida los vuelva a juntar. Y días como el del pasado viernes nos lo recuerdan. Lo mejor siempre está por venir, pero recordar lo bueno que nos pasó siempre ayuda a sobrellevar el paso del tiempo.
Que no tengan que pasar otros veinticinco años para volver a juntarnos. Mucho rugby. Viva el XV Hortaleza.



